Cada vez que se acerca
un tipo de acto político en Venezuela sucede más tóxico, se lleva a cabo en
medio de un odio que brota al desigual. Todo
lo que sucede en esta Venezuela
panfletaria y maniquea dejará en el país unas heridas que no sanarán en
un buen tiempo.
Desmotivados aún por las panfletarias Cadenas
Nacionales del mandatario nacional. Decepcionados
por la vergonzosa imagen internacional que muchos países intentan proyectar de los venezolanos. Cargando
con la ingrata realidad que te carcome el día: luchar para conseguir alimentos, medicamentos, y
luego correr para que no te roben en la calle; caminar de prisa con la idea de
tratar de verte afectado emocionalmente por lo jodidos que estamos, niños,
adolescentes y adultos que piden comida,
que van rebuscando en la basura; largas colas en la panadería desde la 4 de la
mañana; desnutrición de niños. Así
afrontamos el tembloroso septiembre que llega en medio de fuertes
sanciones económicas tomadas en
principio por el gobierno de los EE.UU. Por un lado, van los que viven en un
país (imaginario) donde pareciera no pasara nada, indiferentes ellos, que siempre intentar echar la culpa de todos
los problemas del país a los demás países, del otro lado están los que se
niegan a callar sus voces frente a tanta decadencia y crisis, nosotros los que
apostamos por una mejor Venezuela, una donde no se permitan esas campañas de intimidación
para silenciar la voz del que piense diferente.
