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martes, 1 de agosto de 2017

Constituyente: Parada del fracaso


  No son presidentes ni diputados  ni  grupos fanáticos partidistas los que deberían enfrentarse a un conflicto que remueve los sentimientos de millones de personas.



Hay paradas que deberían quitarse de los mapas. Las carreteras no deberían llevar hacia ese destino, porque tampoco esa parada  debería haberse edificado. Sobran los carteles que la indican, la catástrofe que la advierte, las líneas que amenazan la entrada de ciudadanos hacia ese destino, a veces se hace imperdible para muchos; la puerta de salida  en la mayoría de las veces tiene un único precio, la sangre. En esta parada hasta los que buscan “algo mejor” sobran. Porque si bien en esta  parada del fracaso, hay quienes también se acomodan en ella, esos que se conocen frecuentemente como conformistas.


Se puede discutir acerca de las decisiones de algunos políticos “independentistas” que  han emprendido, subiéndose en autobús con el único destino  de fracaso,  no de él sino del de millones de ciudadanos, sin posibilidad de cambios de rumbo ni de guías. Igualmente se puede identificar el papel de cada uno de los pasajeros (ciudadanos), así sean  diputados, gobernadores  o ciudadanos comunes  como cualquiera. Incluso así este guarde  consigo las mejores  intenciones. ¿Un deseo? ¿Un trabajo? ¿Una escapatoria? Pero lo que no debería haber sucedido nunca es que en una parada llamada  democracia se sustituyera  por el de la tiranía, esa que supone un fin último el fracaso y la dictadura.  

 Por eso, hoy más que nunca debemos ser nosotros los venezolanos los que decimos donde hacer nuestra parada, porque como dije anteriormente no son presidentes ni diputados  ni un par de grupos fanáticos partidistas los que deberían enfrentarse a un conflicto que remueve los sentimientos de millones de personas. No deberían ser los cargos  los que reemplazaran el diálogo en Venezuela, las conversaciones y las obligaciones que corresponden a los políticos. Para eso los elegimos a través de nuestros votos, para eso se suponen que son nuestros representantes.

 Existen paradas que no son lugares de momento. Que no son buenos ni para estar de ratos. Que no son para circular ni por distracción. Son, claramente, parada de fracaso, como esa que hoy a muchas personas les parece ser un simple acto de resistencia, la constituyente, es más que eso y puede esconder los más terribles escenarios para Venezuela, que hasta la fecha cuenta con una de las constituciones más bellas  del mundo. 

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